sábado, 26 de julio de 2014

Trujillo: Arqueólogos descubren templo de cazadores de tiburones

Hallazgo se realizó cerca a Huanchaco, puerto principal de las culturas Mochica, Chimú e Inca.

Pampa Gramalote
En el sitio conocido como Pampa Gramalote, un grupo de arqueólogos peruanos liderados por Gabriel Prieto hallaron los restos de un templo de 3.500 años de antigüedad frente al mar de Huanchaquito. Como se sabe, Huanchaquito es una playa ubicada al sur del famoso balneario de Huanchaco, a 13 km. de la ciudad de Trujillo, en la región de La Libertad.

El templo es una construcción a base de piedra con corredores, recintos privados y un patio ceremonial, en donde también se hallaron los restos de un chamán (antiguo sacerdote), 6 adultos y de tres niños que probablemente fueron sacrificados. "Además hemos hallado distintas cerámicas, objetos de metal, herramientas de pesca y elementos femeninos como artefactos para hilar, por lo que pensamos que fue un lugar de iniciación de los jóvenes y para enseñarles a ser útiles a la sociedad", señaló Prieto.

Vertebras de tiburón azul
Un detalle sorprendente es que muchos de los objetos y cadáveres hallados están cubiertos de un mineral rojo llamado hematita. "Es sabido que los tiburones tienen un sentido del olfato bien desarrollado y por ello presumimos que utilizaban este pigmento para que no detectaran la presencia de los humanos cuando salían a cazarlos. El mineral lo extraían de una mina ubicada en el cerro Campana, luego lo molían y mezclaban con grasa de lobo marino", agregó el arqueólogo peruano.

Cazadores de tiburones
Pampa Gramalote es un centro poblado prehispánico de más de 4 mil años de antigüedad que hace unos años se salvó de ser destruido ya que se pensaba construir un moderno conjunto habitacional. Lo peculiar de este sitio arqueológico es que sus antiguos pobladores incluían una dieta basada en tiburones. "En el 2010 hallamos los restos de al menos 100 tiburones de cinco especies distintas, azul, pardo, blanco y dos que aún desconocemos. Las vértebras halladas no medían más de dos metros ya que después de cazarlos les cortaban la cabeza y la cola para ponerlos a secar y así su carne dure más tiempo", indicó Prieto. Asimismo, se hallaron restos de tollos, lobos marinos, pelícanos y pardelas, los que acompañaban con frejol, pallares, palta, lúcuma, zapallo y otros tubérculos descubiertos en la zona.

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